Dónde estas, bella mujer de negros rizos? Ahora que la luna brilla intensamente y tu piel esta lejos de mis manos. Que aventura estarás viviendo mientras prendo otro cigarrillo a media noche en este lejano oriente que me engulle, me mancha de nuevas costumbres mientras olvido las mías. Como poder dejar de pensar en ti, si llenas mi vientre con emociones que nunca imagine. Te escribo un correo pero lo borro, por que esta vacío sin tu reply, se quedara almacenado en algún otro país, en una oscura oficina donde pequeñas luces de colores viven, pero sin sentido por que no estas para recibirlo.
Mientras tanto quiero imaginar tu piel, blanca y suave, cubierta de esa textura que asemeja a la piel de un durazno, tan suave y vulnerable. Imagino tus pies, arriba de la silla, escribiendo incoherencias en la computadora de la sala de tu casa. Te imagino sin pintar, con tu pijama de ositos, y tus ojos, esos negros ojos que matan y dan vida. Tu mirada inquisitiva que me llama, que me enerva la sangre y que saca lo mas animal de mi persona!
No quiero debatir hoy, no quiero pensar, solo besarte. Tomar tu cintura y acercarte a mi. Besarte primero despacio, tiernamente, rozando tus labios con los míos, apretándolos, saboreándolos. Acariciándolos con mi lengua mientras con mis manos acaricio tu cuello, tus hombros. Te acaricio tu cabello mientras te miro profundamente a los ojos, sientes mi deseo con mi mirada, y yo siento la tuya. Los dos empezamos a sudar y a dejarnos llevar por el ritmo de nuestra respiración. Y te susurro al oído… “ te quiero… ” , me escuchas decir mientras nuestras piernas se combinan en pasión fulminante.
Ya es de mañana, abro los ojos y ahí estas. Aun duermes y las sábanas me dejan ver algunas partes de tu piel desnuda tan bella y tersa. Tu respiración es pausada, no sueñas pero descansas profundamente. Mientras te observo, te admiro y te guardo celo. Me pregunto cómo es que eres tan bella, y me congratulo de tenerte ahí, cansada, debajo de mi brazo derecho. En tu sueño, sientes mi mirada y mi adoración por ti. Lentamente abres los ojos y me ves observándote. Sonríes y me llenas de una felicidad absoluta. Te acercas y me das un beso profundo, y nos abrazamos ahí, debajo de las sábanas, perpetuando la noche anterior en esa mañana, este amor, esta felicidad de dos.
Te levantas de la cama y te diriges al baño, veo tus caderas y tus nalgas, tan deliciosas con ese vaivén que invitan a lamerse los labios. Cierras la puerta y escucho que prendes la regadera. Como siempre te verás en el espejo para estudiar el paso del tiempo en tu cutis y te observaras detenidamente. Verificas que el agua cae a la temperatura perfecta. Te lavas y sales aun mojada y tus rizos negros ha perdido casi todo su volumen, caen alrededor de tus hombros, alcanzando tus pezones, acariciándolos. Te sientas en la cama con tu espejo y tu estuche de pinturas. Te sigo observando y me sientes, sabes que te observo pero no dices nada, continuas con tu ritual de las mañanas, te piacce que te observe. Te muerdes un labio mientras beso tu hombro y te abrazo por la espalda. Ser de incuestionable belleza es tu persona, la que me envenena el alma de pensamientos eróticos y animales. Porque quiero besarte, quiero sentir tus labios mojados en mi boca, tus tetas en mis manos, tus caderas y las mías, y tus ojos viéndome. Por que quiero arrebatarte los mas profundos suspiros y los mas agudos gritos de placer. Quiero llenarte el alma de lujuria, y saturar tus sentidos de piel, de aliento, de sudor, de caricias y de aromas que conciernen al coito animal del ser humano.
Quiero tu atención, tu pensamiento, tus suspiros y tus miradas. Quiero tus locuras y tus ideas. También tus tristezas y tu llanto, tus preocupaciones y tus lamentos. Quiero poseer tu desesperación y tu genialidad, tu alma, mientras te entrego la mía. Eres el objeto de mi adoración fanática. Mujer de tentación, de eterno cuestionamiento y de refinada melancolía adyacente a lo superfluo del amor.
Imaginarte es mas fácil que extrañarte.
Mauricio Chacón
7 de Agosto de 2005