Posteado por: hommosapiens | 29 Diciembre 2008

Desnudo en el Zócalo

Domingo 6 de Mayo de 2007

Hace frío y voy caminando sobre 16 de septiembre a las 4:30 a.m. Busco hacerme paso entre una multitud de personas. Las calles abarrotadas, todos buscando llegar a la plaza central del Zócalo a pesar de la temprana hora. Se sentía una emoción peculiar.

Con un poco de suerte, y la impresión en papel de mi inscripción al evento, cruzaba el cerco policial a las 4:50 a.m. que daba acceso a la Plaza Mayor. Una vez adentro observaba la larga fila de paseantes voyeristas y exhibicionistas que nos presentábamos para una ocasión novedosa en la ciudad: Presentarnos desnudos para una sesión de fotografías, convocada por el fotógrafo Tunick.

Veía las caras de mis intrépidos nude-colleagues animadas, otras angustiadas, unas más felices. Mujeres jóvenes, hombres adultos de todas las edades, todas las complexiones, todas las variantes de clase, raza y cultura. Todos ahí juntándonos por el frío, sentados en plena avenida.

Empezaban los gritos de aburrimiento a las 6 am, los chiflidos al staff que organizaba la llegada de los paseantes nudistas a la Plaza. Nos sentaron de espaldas a la catedral, muy ad-hoc, sobre 16 de septiembre. Enfrente de nosotros, dentro de los edificios, fotógrafos y el mismo Tunick batallando con nuestra necedad, nuestro anonimato y nerviosismo.

Ya con las primeras luces del domingo acomodamos nuestra ropa en bolsas y nos desnudamos al conteo de “Uno, dos, “¡Treeees!” Todos, eufóricos nos despojamos de mezclilla, algodón y nylon para quedar con la piel expuesta al viento.

Una sensación única de libertad, de sentimiento gregario. Dominar la vergüenza heredada y sentirse orgulloso en su propia piel. Expuestos a las miradas de los conciudadanos, mientras uno mismo hacia lo propio. Un grito de libertad, aplausos y chiflidos resonaron en las bóvedas de Palacio Nacional y la Catedral de la Ciudad de México. Una pequeña revolución, un breve grito de independencia recordaba en ese mítico lugar, donde hace 500 años los aztecas dominaban Mesoamérica, que el ser humano es simplemente impredecible.

Pronto nos formaron y ordenadamente, todos caminábamos hacia el rectángulo de cemento. En filas y columnas, todos mirando hacia 16 de septiembre escuchábamos las instrucciones del hábil traductor de Tunick. Viendo pa’aca, ahora pa’lla. Acostados, ahora en posición fetal. Tiempo después pude observar que éramos muchos, todos desnudos, en fotografías que lo único extraordinario que tenían, es la cantidad de personas desnudas en la foto.

Contrario a mi sentir sobre las fotografías, la experiencia de compartir con muchísimos desconocidos un momento “artístico” fue sumamente cultural. Nos evidenciamos por ser mexicanos, en el entendido que así concibo la sociedad de la que soy parte. Algunos llevaron consigo sus cámaras para tomar fotos propias para la colección y para quien sabe que mas. Otros más tocando sus penes o tetas mostrando cierta lujuria en sus ojos. Unos bromeando, otros jugando, otros mas como yo observando atentamente lo bello que es el cuerpo humano desnudo.

 Real y dinámico, el cuerpo humano en sus miles de  formas, sin ser el aburrido formato de lo que observamos en la televisión o el cine. Chaparros, altos, musculosos, gordos, flacas, tetas grandes, chicas, caderonas, peludos, morenos, lacios, y la deliciosa vibra de estar todos ahí… iguales.

Después de estar varias horas desnudo en el Zócalo el evento termino, y convocaron a las mujeres a hacer una sesión mas, cerca de la catedral, mientras los varones regresábamos a vestirnos… vaya ocurrencia. Cuando las mujeres regresaron en plena desventaja no fue ya el sentimiento de plenitud, si no vergüenza por todos aquellos que observaron esa pasarela en una evidente intención voyerista.

Pronto la locura termino y todos vestidos nuevamente, regresábamos al tedio de un domingo soleado. Tomar el metro y regresar a nuestras rutinas… con el recuerdo de haber escapado por un momento de la realidad, desnudándose en el Zócalo.

El periódico El Universal reporto 20 mil personas desnudas en el Zócalo.

http://www.eluniversal.com.mx/notas/423241.html

It just another day,

Nothing in my way,

I don’t wanna go,

I don’t wanna stay,

So there is nothing left to say…

 

Mauricio Chacón

29 de Diciembre de 2008


Respuestas

  1. ¿Será que soy un sin verguenza? Aún recuerdo el calor que despedían los cuerpos en el aire, la dureza del piso, mi bandera amada en el cielo, la lona enorme con las posiciones encima, no es el sentimiento de libertad, el que me marcó, en si, porque libre siempre he sido, pero me marco la memoria por la companía, por mi decisión por mi manera de sentir, por mis ganas de experimentar algo, un capítulo más de mi libro de pecados. Sólo un cuerpo femenino más dentro de todo ese mar de piel, un juego de encuentra wally, cuando fui a la expo, ahora ni siquiera me atrevo a decir que apollaba al artista, porque su arrogancia me quitó las ganas, pero, valio la pena, toda la vivencia. La raya entre la valentía y ser temerario es muy fina, aún entre un sin fin de sensaciones, puedo recordar las figuras, de hombres y mujeres, del miedo y del frio, del caos en el orden jajaja… Me inspira tan solo el recordarlo… vuelvo a vivirlo…

    (Just…)
    For a lonely soul, you’re having such a nice time
    (…another day, nothing in my way, I..)
    For a lonely soul, you’re having such a nice time
    (…don’t wanna go, I don’t wanna stay. just..)
    For a lonely soul, it seems to me that you’re having such a nice time
    (… another day, nothing in my way; Don’t know what you lie for…)
    You’re having such a nice time
    (…anyway)

    don’t you?

  2. I do…


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