Posteado por: hommosapiens | 13 Julio 2007

Tokio en Breve

Tokio, una ciudad gigantesca, ordenada, ruidosa, y a la vez tan cosmopolita, llena de vida. Viví en Tokio como turista, camine, tome fotografías, bebí, conocí. Edificios hermosos y fríos, templos sintoístas que contrastan magníficamente con el concreto y el cristal. Gente que camina, anda en bici, metro, taxis y más gente en trenes, torres y subterráneos. 

Comí mexicano, árabe, japonés y gringo. 

El metro, los trenes, las calles, los autos, la gente, si así la puedo describir, todo, es de primer mundo.  

Shinjuku, lugar de partida. Una zona comercial, residencial y corporativa. Salí de noche y bebí en un bar irlandés con mis compas.  Ahí encontré el edificio de gobierno de la ciudad de Tokio el cual dos torres gemelas unidas en la base invitan a sentir una gran estabilidad.  El cuarto de hotel donde amablemente me hospedaron mis anfitriones era híper pequeño. Apenas cabía una camita, un baño de 1 x 1, y un mini closet todo amontonado, mi cabeza recargada en la pared y mis pies salían por la ventana. 

La zona central de Tokio, dentro de Tokio, es decir el downtown: edificios de bolsa de valores, el fantástico y hermoso Palacio Imperial donde el emperador y la Familia Real toman té verde y se preguntan por su no nacido nieto. La estación central de trenes de Tokio, y la zona mas alta de la ciudad. Ahí visite unas oficinas de IBM, algunas cosas innovadoras, pero ya sabes, muchisisisisima lana. 

Akihabara, donde nacen los gadgets, las computadoras, videojuegos, walkmans, y todos los objetos electrónicos por inventarse disponibles en el mercado del mundo. El centro del universo para any given geek in the world. Existe una gran variedad de marcas y dispositivos que aquí no son tan populares, pero aun así tenemos  tepito, meave, plaza de la computación o sanborns. 

Shibuja, donde la vida nocturna inicia; punto de reunión de día y de noche. Es un mar de personas que fluyen con el ritmo de los semáforos. Tiendas, pasajes subterráneos por todos lados, los jóvenes con millones de modas y los cabellos de todos los colores. Todos los coches, todos los letreros, todos caminando. Es verdaderamente apabullante. Anuncios de todas las marcas, pantallas gigantes en los edificios, tiendas y tiendas y mas tiendas, restaurantes, pachinkos (lugares de apuesta tipo maquinitas que pululan por todo Japón), oficinas, todo junto, revuelto y escrito en Kanji. 

Museo Nacional de Tokio, exquisito lugar de exposiciones de gran altura. La producción artística y cultural japonesa que data desde el siglo 8, la mayoría dibujos en papel, cerámica, katanas, y uno que otro óleo del siglo 19.  Armaduras de Samuráis que aun son la representación más clara del honor. Un dibujo hermoso de dos metros de largo por dos metros de ancho llamado “El cielo y el infierno” representando el emperador del siglo 18. Había una exposición de esculturas asiáticas, y otra de esculturas egipcias con momias, sarcófagos y vasijas que nos muestran lo real que son los libros de historia. 

La Torre de Tokio, moderna estructura de metal rojo y blanco, más alta que la de Paris. Desde esta el Fuji y la extensión vastísima de la ciudad de Tokio se observan con una majestuosidad única, difícil de describir.  El tren subterráneo o Metro, que tiene mas de 30 líneas diferentes. En comparativa, la Ciudad de México solo tiene 10. En la hora pico del metro, agentes u oficiales japoneses empujan a los amables usuarios para maximizar la capacidad de los trenes. Más claro, ciudadanos enlatados en hermosos trenes plateados. Extrema limpieza y señalamientos exquisitos hacen de la ciudad un lugar ejemplar. 

Continuara…  

Mauricio Chacón 

22 de Agosto del 2005

Edificio de Gobierno de Tokio


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  1. nice post


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