Posteado por: hommosapiens | 2 Julio 2007

Nihon

Usando un poco de sentido común y sabiendo que la capacidad globalizada de comunicación es vastísima pueden adivinar que Japón es igual que los demás países capitalistas occidentales. Las no tan sutiles diferencias vs mi país y la gran carga cultural de Japón hacen de este país un lugar de facto interesante, potencia mundial y culturalmente riquísimo. Les comparto una Realidad Novelada (a la Zolliker)  y tengan presente que leen lo siguiente a través de mis ojos, un punto de vista, nunca la absoluta realidad, sólo novelada.

El complicadísimo lenguaje, la tan diferente vida culinaria, el exquisito orden y desarrollo tecnológico de Japón lo hacen un país cuasiperfecto para vivir como extranjero. Todo es nuevo, desconocido y sorprendente para un joven mexicano que visita por primera vez un país oriental. De repente empiezan a saltar las diferencias con lo propio y comprar es inevitable. Se aprende rápido y siendo un país dentro del sistema se obvia la excesiva influencia norteamericana, abrumadora y vasta, no solo por el modelo económico, también porque parece que a los nipones también les interesa llevar una vida “occidentalizada” llena de gadgets y pantalones marca adidas. Llevar una vida tipo friends y coleccionar lp´s de rock de los setentas. 

Hay una marcada diferencia generacional. Mientras los jóvenes visten un look punketo y visitan frecuentemente los miles de macdonalds y starbucks, las generaciones más viejas les da pena hablar en inglés y evitan la mirada fugaz de este extranjero que los anima a sonreír y a no tener pena. Existe cierta nostalgia y aferro a las antiguas tradiciones de Japón. Se respiran moribundas y condenadas a un fin “turístico”. Los clichés en Japón son muy variados y netamente para el disfrute de los extranjeros. Ikebana y la ceremonia del té sirven para cursos de entretenimiento o riqueza cultural, el origami se ve cada día menos. Los kimonos se usan rara vez, y cuando sale la gente vestida de maikos o en vestido elegante de kimono los mismos japoneses toman fotos. Así que este tipo de trademarks de Japón, sus tradiciones de origami, amor por la naturaleza, ikebana (arreglos florales), ceremonia del té, geishas, etc. se han vuelto solo eso, un cliché y un producto más para vender.

La fuerza de nuevos modelos de vida dependientes de lo económico hacen pensar que las antiguas costumbres japonesas podrían ser parte de un animé o un libro de costumbres muertas. Realmente la vida del nipón es moderna, occidentalizada, dependiente de la tecnología, y amante de las marcas (tenga usted en cuenta que me refiero a la generación de mi edad, y generalizo por diversión). Muchísimas tiendas departamentales, mucha comida rápida, demasiadas cafeterías, autos compactos, música gringa, cine gringo,  materialismo histérico, y mis compadres japoneses de veintitantos años sin poder identificarse con nada, no encuentran algo que suprima la sensación de vacuidad inherente al capitalismo. 

Claro, aún se quitan los zapatos antes de entrar a sus ultra pequeños departamentos. Poseen mesas muy chaparras para sentarse en forma tradicional, donde ya son pocos los que pueden soportar esa incómoda posición por mucho tiempo. En cualquier lugar encuentras te verde, arroz, y se inclinan para agradecer o despedir en señal de respeto. Se ven aún casas a la antigua costumbre japonesa con tatamis y paredes de papel, protegidas claro por una sobre-construcción de resistente concreto y frío cristal.  

Pero al ver a la gran mayoría de los jóvenes (y me refiero a muchos y muchas chavas de mi edad o menores) tomando te verde embotellado en plástico reciclable por coca-cola te das cuenta que Japón es un país moderno. Todos toman café (y tienen buen café por cierto), hombres y mujeres por igual se tiñen el pelo de todos los colores que se han inventado, los hombres usan las uñas largas, y las mujeres visten como si Cindy Looper fuera el icono de la cultura japonesa hoy en día. Las mujeres usan minifaldas y aun cuando con mi chamarra de cuero me congelaba, las pobres enseñando unos escuálidos popotitos muriéndose de frio.

Terriblemente flacas la gran mayoría, y no me extrañaría que existan graves problemas de anorexia y bulimia a pesar de que no se habla de eso, esto por que realmente es impresionante lo delgados que son todos, mas las mujeres. Una obsesión irracional por ver el maldito celular, ya sea para mandar mensajes, emails, llamadas, juegos, fotos. Parece que el celular es algo que ha causado una euforia histérica en los japoneses. Sex shops y tiendas de video donde ves cualquier cantidad de películas pornográficas suaves y hard core al acceso de todo publico y para todos los gustos. Pedofilia, gordafilia, necrofilia, cacafilia, pipifilia y lo mas repugnante que te puedas imaginar, los japoneses lo tienen todo, en video, dvd, producciones piratas, temas originales, productoras serias, revistas, libros, caricaturas, anime, vaya estos cabrones inventaron lo kinki. Todo esto, imagino, para cubrir tanto vacío de relaciones interpersonales causadas por una gran timidez que poseen nuestros inteligentes objetos de estudio. Una japonesa, de 28 años de edad me platicaba que en cuanto a las relaciones humanas desde el punto de vista hombre-mujer es realmente decepcionante. Para los hombres es normal abusar de sus mujeres, sexual y psicológicamente hablando. Se ve hasta en la calle este tipo de abusos. Denigrar a la mujer es moneda corriente en Japón, horrible concepto en tan tecnológicamente avanzado país. 

El promedio de joven nipón trabaja mas de 12 horas al día para competir contra muchos otros empleados donde las fuentes de trabajo empiezan a escasear y especializarse excesivamente. Según lo que me han contado los mejores y mas pudientes estudiantes se preparan en las universidades nacionales, mientras que las privadas son las menos privilegiadas para funcionar como trampolín para los mejores empleos en Japón. Vaya tienen una palabra especifica para referirse a la muerte por exceso de trabajo: karoshi. Y absolutamente todos usan trajes oscuros y caras largas para ir a trabajar. Claro, tanto trabajo los ha llevado como nación a recuperarse del desastre de la segunda guerra mundial muy rápidamente y a ser una potencia mundial en tan solo 40 años desde que soltaron al little boy. También para beber sin control los fines de semana y guacarear sopas ramen descoloridas por el sake en muchas banquetas con el fin de desahogar el stress del trabajo. Y por supuesto los japoneses tienen muchas otras cualidades que son sumamente admirables.

Tienen una capacidad infinita de sentimientos gregario y comunitario. Como sociedad son muy fuertes, elitistas, racistas y xenofobos. Son muy respetuosos de la jerarquía que tienen en su trabajo, escuela y familia. Planean y calculan cada proyecto con una minuciosidad compulsiva y nunca improvisan nada. Algo fuera de lo planeado los derrumba inevitablemente. Son perseverantes y exageradamente disciplinados, puntuales como jamás hubiera concebido la puntualidad. En Japón el concepto de puntualidad utópica es una realidad, podría saber a priori la hora del día con la llegada del autobús, del tren, o la apertura de una tienda. En fin, ha sido fascinante aprender tantas cosas de los nipones.

Experiencia propia, conversaciones con los mismo japoneses, foros de discusión en internet donde participamos extranjeros que vivimos en Japón, noticias en el periódico, clases del idioma local, Yuko (la niña nipona que amablemente me sirvió como anfitriona en Osaka), y la experiencia de mis mexican mates son la fuente de este relato.

Vivencia exquisita, vivir en otro país.

   yuko & me 

Mauricio Chacón

26 de mayo del 2005 (Correción de Ortografía por Paola G.)


Respuestas

  1. .Encontré esta pagina por casualidad y ni pensaba leerla pero está tan interezante que terminé leyendola jejeje …muy bueno ¡¡¡¡

  2. Gracias por leerme, que bueno que te gusto!!!


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